Ene
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Por Sofía López C.

 

No hay duda que durante los últimos años el tema de la promoción del uso de la bicicleta ha sido incorporado con fuerza en la política de transporte en Chile y, aunque pudiera parecer parte de una moda, esto ha sido el resultado de un profundo, silencioso y desinteresado esfuerzo de muchas personas y grupos, quienes desde la convicción que la bicicleta es una de las soluciones para los problemas que Santiago enfrenta y desde el sueño de que los cambios son posibles, han logrado posicionar éste como un tema de política pública.

No obstante, la realidad nos golpea en la cara con más frecuencia de la que quisiéramos y nos enfrentamos con el hecho que aún nos queda mucho por hacer y mucho por cambiar y, lo que desde mi punto de vista es aún más grave, que en vez de avanzar comenzamos a retroceder.  La nueva ciclovía por la Avenida Santa Rosa (desde Américo Vespucio hacia el sur) y el “rediseño” de la ciclovía en Antonio Varas (entre Irarrázaval y Diagonal Oriente) son una muestra de esos retrocesos que no queremos tener y provocan la rabia de quienes soñamos y trabajamos por una ciudad mejor.

En el caso de la ciclovía en Avenida Santa Rosa, lo que se ha hecho es construir sobre la vereda una “ciclovía” de 80 centímetros de ancho, es decir, la vereda que consideró el proyecto de corredor para Transantiago fue dividida en dos: mitad para ciclistas y mitad para peatones… Yo entiendo así el proyecto: a los buses le damos prioridad (lo cual personalmente no me molesta, por el contrario me gusta), pero a los autos le damos dos pistas libres (antes compartían esas dos pistas con los buses), y peatones y ciclistas deberán compartir un espacio menor aún del que tenían antes.  Lo que más desconcierto provoca es el hecho que con la construcción del corredor se destruyó una de las ciclovías más emblemáticas de Santiago: construida en una comuna de bajos recursos, originada en una iniciativa municipal, con un estándar sobre el promedio de la ciudad, e implementada mucho antes que el tema de la bicicleta se convirtiera en una buena propaganda política.

En el caso de la ciclovía de Antonio Varas, por alguna razón que la ciudadanía desconoce, la municipalidad de Ñuñoa, a cargo del Señor Pedro Sabat, decidió reducir cerca de 60 centrímetros el ancho de la ciclovía más decente que había en esta vilipendiada comuna.  Bastante se discute entre ciclistas los problemas que a diario enfrentan los usuarios de las ciclovías en Ñuñoa: reducido ancho de las pistas, presencia de postes o árboles en la ruta, pistas que cruzan de un lado a otro de la calzada; todos ellos que más que ser una mera dificultad en la agilidad y confort de la ruta, se transforman en una seria preocupación para la seguridad de quienes la usan.  El señor Sabat ahora fue más lejos y, en vez de subir el estándar de las ciclovías que estaban mal construidas, redujo el estándar de la mejor que tenía; en otras palabras, niveló para abajo.

Ninguna de estas obras ha sido cubierta por la prensa, ninguna ha sido mencionada por los candidatos; no obstante, y lo que más preocupa, nadie ha salido a gritar,  el tránsito no se ha detenido por manifestantes en ninguna de las dos calles, protestas no han sido organizadas por los vecinos o usuarios y… la vida pareciera seguir igual.  El 20 de octubre en la Intendencia de la Región Metropolitana, las autoridades relacionadas al transporte de Santiago nos prometieron que las malas ciclovías eran cosas del pasado y que esto “nunca más” volvería a suceder.  Tres meses después no sólo no estamos como antes, sino peor.

Es importante que estas dos obras no maten las ganas de quienes luchan por la causa ciclista y no borren los sueños de una ciudad amigable con los ciclistas, lo que ha pasado debe enseñarnos como ciudadanos y como organizaciones que debemos seguir luchando más fuerte y más UNIDOS en la construcción de un Santiago mejor. 

Estoy segura que el 2010 es el año de la bicicleta… el 2010 es nuestro año.

 

CICLOVÍA ANTONIO VARAS

La linea roja es la proyección de la división que había antes entre la pista de autos y la ciclovía, la línea azul es donde está la actual división y la línea amarilla es la proyección de la vereda, que en este caso es sobrepasada por un automóvil

CICLOVÍA SANTA ROSA



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